
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
La derrota y el ridículo ayer del Almería pusieron la guinda a otra semana esperpéntica del Almería y sobre todo de su presidente. El jueves, Alfonso García comparecía ante la prensa para, además de volver a decir que en Radio Marca nos inventamos las cosas, asegurar que sabe lo que le estaba pasando el Almería, así, en pasado, como insinuando que ya está todo arreglado, y que no puede decir lo que era porque es algo muy desagradable.
Una de dos: o Alfonso no tiene a nadie que le asesore el temas del comunicación o no le hace ni puñetero caso a nadie, porque cualquiera podía prever lo inapropiado de esas declaraciones y lo innecesario de sacar pecho con respecto al conocimiento sobre el problema e incluso sobre la solución, cuando el equipo todavía no ha sido capaz de sumar un triunfo desde hace catorce semanas. Pero Alfonso es diferente. Dejémoslo ahí.
El caso es que ayer, ante el Huesca, un equipo en zona de descenso, el Almería hizo, en palabras de muchos y entre ellos el propio Alfonso, el peor partido de la temporada, lo cual nos devuelve al punto de que no sabemos si alguien sabe lo que está pasando, incluso el propio presidente; incluso Íker Jiménez, el de Cuarto Milenio; incluso Paco Porras, el de las lechugas en la cabeza.
Alfonso, que parece no darse cuenta de que no engaña a nadie más que a sí mismo, que ni siquiera con todo el Estadio pitando y sacando pañuelos blancos es capaz de hacer la más mínima autocrítica, a pesar de los esfuerzos de César Vargas preguntándoselo tras el partido, volvía a huir hacia adelante, hablando ya abiertamente del mercado de invierno y danzo por zanjado que Carrillo llegará a Oviedo, aunque luego dios, escrito dios con minúscula, dirá.
Cuando Alfonso presentó a Carrillo, le preguntamos por qué había durado tanto la interinidad post-Sergi, por qué había tardado tantísimo en hacer llegar a un nuevo entrenador. Respondió que no querían precipitarse, que querían estar seguros de que la decisión era la correcta.
No seré yo quien diga si fue o no la correcta la decisión, pero después de ocho jornadas y 24 puntos disputados, habiendo sumado sólo 6, es evidente que las soluciones no han llegado. Pero eso no lo va a admitir el presidente. Para él, hay que mirar a la próxima estación, hay que consumir otra excusa, otro tema para desviar la atención: ahora, el mercado de invierno.
Todo esto lo dijo ayer, Alfonso, por cierto, en la sala de prensa del Estadio de los Juegos Mediterráneos, instantes después de que se hubiera marchado Joan Carrillo. El cabreo del presidente con Radio Marca se basa, según él, en que en su día reflejamos otra comparecencia en el mismo lugar, mientras terminaba de hablar el entrenador rival. Alfonso aduce que no habló allí, en la sala de prensa.
En su día lo hizo y ayer lo volvió a hacer. Esta vez, nos tomamos la precaución de tomar una foto, por si ahora vuelve a decir que no habló en la sala de prensa. Que ya no sabe uno lo que se puede esperar.


