RadioBlog: Minuto 92

Lo de Piqué

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Lo ha ratificado Gerard Piqué: tras el próximo Mundial se retira de la selección. La noticia no habría tenido la trascendencia que ha tenido de no tratarse de Piqué, que convierte en portada todo lo que toca, y de no haberse producido como se ha producido.

Piqué ha asegurado ahora que ya tenía tomada la decisión, pero que la absurda y artificial polémica de las mangas recortadas, en el último choque de la selección, apresuró el anuncio público.

Sinceramente, he de reconocer que soy muy de Gerard Piqué, primero porque me parece un tipo auténtico y sincero, un tipo que se atreve a decir cosas que sabe que no van a gustar a mucha gente, pero que son tan lógicas como las propias opiniones contrarias.

Ello le ha granjeado a Piqué bastantes enemistades, como también el hecho de ser un catalán que se siente catalán le ha enfrentado al madridismo y al centralismo más puro.

Pero junto a esa sinceridad, seguramente perjudicial para él mismo, Piqué también ha tenido comportamientos de auténtico caballero, de verdadera bondad personal, que sus emeigos se empeñan en ignorar, como la protagonizada ayer, cuando vino a decir que a él no lo han echado de la selección, como se ha comentado, ni los medios de comunicación deportivos de Madrid, ni Florentino Pérez ni nada de lo que se está diciendo.

Piqué es así: capaz de participar en un acto pro autodeterminación (habrá que explicar una vez más que autodeterminación e independencia no son la misma cosa ni mucho menos) y vestir a su hijo con la camiseta de la selección que él mismo lleva muchos años defendiendo, sacrificando prácticamente todos sus veranos desde que era un niño.

A Piqué se le acusó, el día en el que terminó anunciando su adiós a La Roja, de haber cortado las mangas de la camiseta porque en ellas figuraba la bandera española. Era mentira. Allí no había tal bandera y Piqué las recortó porque le quedaban muy apretadas.

Seguramente no estuvo fino. Seguramente debió jugar con las mangas aunque le estuvieran justas, pero jamás las recortó porque hubiera en ellas una bandera.

A Piqué se le ha acusado de ser Piqué elevado a la enésima potencial, se ha mentido acerca de él y se han exagerado sus posicionamientos.

Y Piqué ha dicho basta, se ha cansado. El central del Barça y de la selección se ha mostrado siempre dispuesto a asumir las consecuencias de sus hechos… pero no de las que no son sus hechos.

España, tras el Mundial, se va a quedar sin uno de los mejores centrales del mundo. Seguramente, nos lo hemos ganado a pulso.

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