
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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Vaya por delante que, de esto, Fernando Soriano no tiene absolutamente ninguna culpa. Sobre lo que me pareció su etapa como entrenador ya dije todo lo que tenía que decir, que no fue poco, y sobre su manera de entender el trato con los medios, con la afición y con el entorno en general, exactamente lo mismo.
Sin embargo, no sé por qué me da la impresión de que, por segunda vez, el afán de agarrarse a un puesto de trabajo en la entidad rojiblanca va a ser el peor enemigo de la imagen pública del maño, gran capitán, jugador emblemático e incluso ídolo de la afición en su momento.
Ya dijimos en su momento, cuando se escenificó aquella destitución de guiñol, obligada por una concatenación de resultados que hubieran acabado con la carrera del mismísimo Gandhi, que el maño ni se había ido ni se iba a ir del club. Debe ser por eso por lo que al club se le han escapado deslices como aquella inquietante nota de prensa en la que se mencionaba su inclusión en un proyecto de la LFP, que sirvió para enterarnos, extemporáneamente y de rebote, de que iba a existir una Fundación.
Desde entonces, el Almería ha ido sembrando el camino de alusiones a Soriano que no han terminado de entenderse demasiado bien. Mucho me temo que el motivo es que a alguien le da algo de ‘mieditis’ que su designación como responsable de la parcela deportiva de la mencionada Fundación, pueda no caerle demasiado bien a algún sector de la afición, habida cuenta del clima enrarecido que rodeó su adiós al plantel.
Hay que recordar que, entonces, Soriano tuvo enfrentamientos con algún sector de la prensa (a Radio Marca nos llamó ventajistas, por ejemplo; lo cual es absolutamente cierto), llegó a decir que Pozo no jugaba porque corría menos que el resto (es de suponer que ahora prefiere no ver jugar al malagueño, por aquello de las úlceras de estómago) y terminó aferrándose de tal manera al cargo que más de uno llegamos a pensar que el descenso a Segunda B no lo solucionaba ni McGuivert.
El ideólogo de la UDA, el genio de las ideas, el que planifica las Juntas Generales sin presidente, decide no dar información sobre lesionados o plantea presentaciones de camisetas en Murcia, alguien que no sabemos quién es pero que tiene pinta de ser más peligroso que contarle un secreto a Chiquetete, ha debido ahora decidir que es conveniente lavar un poco la imagen de Soriano, antes de presentarlo como la nueva cara de la Fundación.
Quizás eso explique las notas de prensa forzadas en las que se le nombra, a pesar de que la Fundación aún no está fundada, válgaseme la repetición, así como algunos artículos que leo en medios con los que la UDA se siente cómoda y que se basan en loar la figura de un Soriano del que parece ahora querer borrarse su etapa de técnico.
Sinceramente, yo, si fuera Soriano, les pediría que no me hicieran ningún favor. Porque la campaña de lavado de imagen parece planificada y ejecutada por los mismísimos Pepe Gotera y Otilio.




