
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Si me preguntan, siento no poder identificarme como uno de esos seguidores. A mí, sinceramente, no me ha convencido Ramis. Bien es cierto que, de los entrenadores que han pasado por aquí en los dos últimos años es, junto a Gorisito, de lo más potable que hemos tenido. De hecho, ambos se reparten el máximo rendimiento en cuanto a puntos por partido disputado. Pero no puedo decir que me haya convencido.
Entró Ramis algo titubeante, mezclando resultados buenos con otros que no lo eran tanto y tomando decisiones extrañas que la gran mayoría calificamos como experimentos. Tardó un poco en hacerse con las riendas y, fruto de ello, llegaron dos o tres partidos bastante aceptables, dentro del tono plano y anodino generalizado en la temporada.
Y a partir de ahí, vuelta al tedio, al tedio balompédico, a la oda al bostezo y la ausencia de patrón e identidad. En esa línea, llegaron la derrota flagrante ante el Valladolid, las victorias caseras frente a Numancia y Mirandés sin que el equipo ofreciera nada que hiciera sonreir, los cataclismos de Mallorca y Getafe, en especial este último, y la victoria de expediente y trámite ante un Reus al que le daba miedo pasar de medio campo por si acaso.
Y luego ha estado la mentalidad, la filosofía Ramis. Llegó el tarraconense con espíritu crítico y analítico, sacando a relucir los defectos del equipo sin complejos, mandando en el vestuario y dando sensación de ideas claras.
Pero llegado a un punto, Ramis se ‘sorianizó’, se echó al monte, se subió al pedestal de los que se creen que son los únicos que ven los partidos o que los demás se ponen mirando a la pared cuando empieza a rodar el balón.
Para la posteridad quedará su “los números son positivos”, cuando el equipo había llegado a la última jornada sin salvarse” o su “hemos estado en buena línea”, después del pestiño universal ante el Reus.
El Almería de Ramis no na enamorado, no ha convencido y ha estado a punto de ni tan siquiera cumplir el objetivo de la permanencia. Ésas son las razones por las que no lo van a renovar. Las razones por las que él ha decidido no renovar no las sabemos ni las explicará, pero seguramente habrán tenido mucho que ver con las de su cambio de actitud, después de un comienzo prometedor.
Seguramente… también tendrá que ver con las que hicieron a Fernando Vázquez salir corriendo de la entrevista de trabajo en Águilas o las que esgrimió Gorosito para romper relaciones con el presidente.
Este Almería sigue siendo un equipo que tiene algo… tiene don.




