
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Agosto es un mes magnífico para irse al monte, tranquilo, relajado; o para ir a la playa, porque aunque hay mucha gente y las cosas están pelín más caras, está claro que encuentras de todo. También hay quien piensa que es buen mes para quedarse en casa, no gastar, ahorrar para luego irse de vacaciones en septiembre, disfrutar de mejores precios y de mayor tranquilidad.
Agosto es el mes de las ferias y las fiestas de los pueblos, de las visitas a los parques acuáticos y de atracciones, de los parques naturales, las caravanas y autocaravanas, los cruceros por el mediterráneo y las islas griegas, el mes de los encuentros con los amigos, el veraneo, el apartamento en Benidorm, el Camino de Santiago o la vuelta a casa para estar con la familia.
Y algunos, como Alfonso García y Alberto Benito, piensan también que es un mes bueno para fichar; el mejor, seguramente. Porque en junio y julio, los jugadores que están en disposición de firmar en Segunda son los que se ven con pocas opciones de hacerlo en Primera. En esos dos meses, los jugadores ponen las condiciones y los clubes se adaptan a ellas.
Pero en agosto, amigos, en agosto la cosa cambia. Primero porque ha pasado el tiempo, porque los huecos que en julio había en las plantillas se han llenado ya en buena parte, porque algunos empiezan a verse fuera de juego, compuestos y sin equipo, y porque muchos empiezan a tirar la toalla con respecto a sus aspiraciones de fichar en Primera.
Lo dijo Alberto Benito hace más de un mes en Radio Marca Almería y esta semana ha comenzado con Alfonso García reiterándolo. Ha dicho el presidente que en agosto llegarán jugadores de categoría. Y es que ni Alfonso ni Alberto son nuevos en esto de la pelota y saben que, en esto, como en todo, la paciencia es la madre de la ciencia.
A partir de ahí, hagan juego, señores; porque de aquí a que la liga esté a punto de empezar, al Almería le caerá algún futbolista, más de uno quizás, de esos que llenan portadas, ilusionan a la grada y han de asumir las más profundas responsabilidades. Lo dicho: hagan juego. ¿Alguna apuesta?




