
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Diez eran los mandamientos de la Ley de Dios con los que el amigo Moisés bajó del Monte Sinaí para ilustrar a la historia.
Unos siglos después, otro Moisés, Ruiz, sabio también, ilustraba en eso del vóley a unos diez chavales a los que les faltaban algo más de diez centímetros para llegar a la red.
Diez son las Copas de Europa del Real Madrid, ya sabéis, el equipo del nivel, y diez es el número que han llevado algunos de los grandes de la historia: el diez de Pelé, el diez e Maradona, el diez de Pelé.
El diez es el número redondo, el de la perfección, el de la matrícula de honor que persiguen los estudiantes con la cara llena de granos y el deseo escondido en lo más profundo de su cuarto de estudios.
Diez podrían ser perfectamente los dólares por los que se movía medio mundo en aquella obra de arte del Spaguetti Werstern ‘Por un puñado de idems’.
Y diez son las Copas de Europa que lleva el mejor equipo del voleibol español de todos los tiempos: el equipo de Moisés Ruiz y de Ramón Sedeño; el equipo de Piero Molducci y de Enrique De Haro; el equipo de Juanjo Salvador, de Charly Carreño, de Manolo Berenguel y de Cosme Prenafeta; el equipo de Jorge Elgheta y de José Matheus; el equipo de Jorge Almansa, Mario Ferrera y de Borja Ruiz; de Marcilio Braga, Moisés César y Guillerme Hage; el equipo de Parrado, de Yu Yiking, de Ernesto Rodríguez y de Rafa Pascual, el equipo de Axel Mondi; el equipo de Casilla, de Barcala, de Veres, de Viciana, de Novillo y de tantos y tantos jugadores, entrenadores directivos y, sobre todo, de almerienses que han sentido el orgullo de sentarse en la grada a vivir en verde la alegría de sentirse del mejor equipo español de todos los tiempos.
Un equipo diez… con diez Copas del Rey.




