
Es complicado hacer lo que Fran hizo ante el filial del Barcelona. El Almería se presentaba en cuadro, con multitud de bajas, jugadores faltos de ritmo y con un banquillo plagado de inexpertos. A pesar de todo, se sumaron los tres puntos sin hacer especial mérito para ello; y la mano de Fran Fernández tuvo mucha culpa. Puntos, además, valen para poner tres de por medio con la zona de descenso y que rompen, en el momento clave, con la dinámica negativa.
Es evidente que un equipo no se forma en dos días. Que un bloque no pasa de ser competitivo a no serlo por el mero hecho de tener una cara nueva en el banquillo, pero sí que hay decisiones con peso suficiente para hacer cambiar el signo de un partido. Fran fue valiente cuando tuvo que serlo. La salida del campo de Sulayman -que volvió a perder otro balón de los que te condenan, y ya ha costado varios puntos esta temporada- en favor de Lass, cambió el dibujo. Hicham se convirtió en el segundo delantero junto a Caballero en un 4-4-2 que dio mayor libertad al cartagenero, lo que le permitió aparecer libre de marca al segundo palo para hacer el gol de la victoria.
El culpable no era Lucas, como no lo era Ramis, ni Sergi, ni Carrillo, Gorosito o Francisco. En cualquier caso, una plantilla malherida y un club a la deriva exclusivamente pueden salvarse con un milagro. Es por ello que considero al entrenador almeriense como el revulsivo necesario para dar el empujón que precisa tal enfrenta. Solo ha sido un primer paso, pero fundamental.
Fran Fernández va camino de leyenda. Son cuatro los partidos en los que ha dirigido ya al primer equipo; 10 puntos. Tres victorias y un empate. Todo dicho. Los números mandan, y ya no puede ser casualidad. Antes, valía. Ahora, también. Llegará alguna derrota, porque nadie es invencible, pero a mí me da mucha tranquilidad verlo en el banquillo. Me encantó -y esto sí que es una diferencia fundamental con respecto al Almería de Lucas- ver al equipo presionando la salida de balón del Barcelona en campo contrario desde el principio. Quien quiere apretar, ha de demostrarlo, y ese paso ya se ha dado. En Tenerife, a seguir caminando hacia el éxito.





