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La UDA vuelve de puntillas a puestos de ascenso

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La UDA vuelve de puntillas a puestos de ascenso.

Los de Rubi marcan dos goles por cuatro del Mirandés, pero terminan firmando una victoria paupérrima pero efectiva y providencial que le devuelve a la segunda plaza (4-2).

FICHA TÉCNICA.

UD ALMERÍA (4). Andrés Fernández; Luna, Álex Muñoz, Bonini, Ely; Lopy, Dzodic; Embarba (Morcillo, m. 73), Arribas (Horta, m. 85), Baptistao (Puigmal, m. 65); y Miguel De la Fuente (Thalys, m. 85).
CD MIRANDÉS (2). Juan Palomares; Medrano, Hugo Novoa (Tamarit, m. 78), Gutiérrez, Cabello; Thiago, Ali Houary (Julen, m. 81), Bauzá; El Jebari (Pablo Pérez, m. 78), Javi Hernández (Malsa, m. 95) y Unax del Cura.
ÁRBITROS. Etayo Herrera (VAR: González Fuertes). Amonestó al local Baptistao y a los visitantes Gutiérrez, Palomares y El Jebari.
GOLES. 1-0: Baptistao (m. 1). 1-1: Medrano (m. 2). 2-1: Gutiérrez (p.p., m. 17). 2-2: El Jebari (m. 18). 3-2: Medrano (m. 58). 4-2: Morcillo (pen. m. 90).
INCIDENCIAS. Partido correspondiente a la trigesimoctava jornada de liga en Segunda División, disputado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos.

CRÓNICA.

La UD Almería ha ganado esta noche el partido más esperpéntico, pero probablemente más importante de lo que se lleva de temporada. Su triunfo ante el Mirandés le supone volver al ascenso directo, a falta tan sólo ya de cuatro partidos, lo cual ha logrado marcando dos goles por cuatro del rival, aunque ha terminado venciendo por 4-2.

Un partido que marchaba 1-1 en el minuto 2 y 22 en el 18, en el que uno de los dos equipos se ha marcado dos goles en su propia portería, por otros tantos en la rival, y en el que desde luego el juego ha sido más propio de un solteros contra casados que de un aspirante al ascenso, pero que devuelve a la UDA adonde quiere estar, al objetivo final de la temporada; y no hay más: tres puntos de oro y a seguir sumando semanas en pos de la Primera División.

Un carrusel de primera parte y cuatro goles bastante ‘feriados’.

El inicio del partido ha sido de locura, con dos goles en dos minutos, en lo que posiblemente haya sido un inicio de récord: primero, en el minuto 1, el pelotazo a seguir de Dzodic que se convertía en asistencia sobre la carrera de Baptistao, que ya en el área recortaba magistralmente y la colocaba casi en la escuadra del palo largo para el 1-0.

Acto seguido, en la acción directa tras el saque de centro, una pelota que le caía a Medrano en el pico del área, para colocar una especie de centro-chut que se envenenaba hasta colarse en la escuadra del palo largo, para aprovechar la posición adelantada de Andrés Fernández para el 1-1.

El partido ha parecido calmarse un poco, pero pasado el primer cuarto de hora, le juego ha vuelto a dislocarse con otros dos goles en dos minutos: el primero de chiste, con pase paralelo a la línea de gol que Gutiérrez introducía en su propia puerta para el 2-1; y en un minuto, con un centro al segundo palo que nadie defiende en la UD Almería, para el remate de El Jebari que suponía el 2-2.

El Almería aparecía poco, pero parecía tener el partido controlado, aunque en el 32, el Mirandés tenía la mejor ocasión al margen de los goles, con una pelota recuperada por Javi Hernández, que la filtraba para el desmarque de Del Cura, que remataba cruzando demasiado, perdonándole la vida a la UDA.

La confirmación del esperpento, pero los puntos que acaban en la buchaca.

Si el partido había sido una feria en la primera parte, la segunda ha comenzado de auténtica coña marinera. El Mirandés ha lanzado su primer disparo entre los tres palos para la primera parada de Andrés a los 8 minutos, pero acto seguido, el Mirandés ha rematado sobre su propia portería con despeje acrobático de su portero y, dos minutos después, como no había marcado el segundo en propia, volvía a repetir acción, esta vez Medrano, para batir a su compañero y colocar el 3-2. Esperpento era poco.

Y casi hasta ahí. Desde ese cuarto tanto del Mirandés, dos de ellos en propia, el choque no ha remontado: nada por delante, nada por detrás; encefalograma balompédico plano, un tostón infame de segundo tiempo, pero con lo único que importaba a los presentes: los tres puntos a favor del Almería, que volvía de esta forma, de puntillas y disimulando, a la segunda posición de ascenso directo a Primera División.

Ya sobre el descuento, la anécdota del cuarto tanto de la UDA, con una buena acción a la contra sobre la carrera de Morcillo que, adelantándose la pelota y haciendo valer su velocidad, driblaba al portero que le hacía un penalti que él mismo transformaba en el definitivo (4-2).

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