
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Es una frase realmente muy manida en esto del fútbol: “jugamos como nunca…”, y en el caso del Almería, “…empatamos como siempre”. Tras el último encuentro casero, había división de opiniones sobre si el almería va o no a más en su juego. Creo, sinceramente, que después de lo visto en Tarragona, el pasado sábado, quien no observe que el equipo de Carrillo está yendo a más, es simplemente porque no lo quiere ver.
Eso sí, otra cosa bien diferente es que eso nos valga. Y la verdad, yo creo que no nos vale. No nos vale porque el Almería lleva seis puntos de los últimos 21 posibles, lo cual da una media de menos de un punto por partido, la cual ya sería insuficiente para intentar la salvación, pero lo es indudablemente si el objetivo es salir de la zona de descenso.
Los optimistas, los de bote medio lleno, dirán que ya no somos colistas. Y llevan razón. Ahora el farolillo rojo es un adorno de dudoso gusto para el Athlétic B. Parco consuelo, sobre todo si se tiene en cuenta que el Almería es el segundo por la cola, sigue teniendo la zona de salvación a cuatro puntos y no ha ganado un solo partido desde que Carrillo tomó las riendas del equipo.
El Almería de Tarragona tocó más y mejor el balón, descubrió que tanto Iván Sánchez como Pozo pueden hacer jugar al equipo, ratificó que con laterales que suben el juego es más vistoso, sobre todo si luego atrás se ponen las pilas defendiendo como sí hizo Iago Díaz y ofreció más proyección ofensiva que nunca, como ya ocurría una semana antes en apenas diez minutos frente al Numancia.
Eso sí, esta vez no fue tan seguro atrás como en el resto de la era Carrillo. Y lo volvió a pagar en forma de puntos, que es el gran reto, la gran cuenta pendiente del técnico catalán.
Seis puntos de 21 posibles es una marca pésima, de 0,85 puntos por partido. Si tiramos de calculadora, resulta ahora que la marca de Sergi Barjuán fue mejor, no mucho pero mejor. El también catalán sumó ocho puntos en nueve partidos, a una media de 0.89 por partido.
No estoy de acuerdo con los que dicen que echar a Sergi no era la solución. El equipo no creía en el ex del Barça y cada semana al frente del banquillo era una losa más para el futuro. Pero de momento, lo que está claro es que los números dicen que Carrillo, que va mejorando poco a poco, tampoco ha sido solución.



