
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Desde que el Éibar logró el ascenso a Primera División, muchos se han preguntado cuál es el secreto de su altísimo rendimiento en la Liga de las Estrellas. También habrá otros que, visto lo visto esta semana, hayan encontrado ya respuesta a tales preguntas.
El caso es que esta semana en el Almería se habla más que nunca de hacer una piña del vestuario. Estoy convencido de que en el vestuario rojiblanco nadie confundirá la fórmula para conseguirlo.
Siempre he dicho que el futbolista es un profesional al que la vida le llega demasiado pronto, merced a los desmesurados ingresos que percibe cuando aún es demasiado joven.
La vida del jugador de fútbol transcurre demasiado deprisa, entre otras cosas por la alargada sombra de su también prematura jubilación. Al profesional de esto le vienen pronto los buenos sueldos, los grandes coches, las posibilidades de invertir, las novias de ida y vuelta, las mujeres y los hijos incluso; y todo ello cuando apenas ha dejado de ser un chaval.
Sin embargo, comportamientos como lo que se ha podido ver en el archi-famoso vídeo de Éibar dejan a las claras que se trata de personas poco preparadas para asimilar las consecuencias de su actos.
No seré ni mojigato ni hipócrita en mi visión de la cosa, puesto que mientras haya consentimiento mutuo, cualquier tipo de relación sexual o del tipo que sea me parece maravillosa, maravillosa.
Pero si ya estamos hablando de prácticas, como mínimo arriesgadas, el grabarlo en vídeo ya denota una pasión por la adrenalina cuanto menos peligrosa. Y si encima uno de los protagonistas del tema pide expresamente que no se grabe, lo que se está haciendo es básicamente fumar en las gasolineras.
No sólo me parece lógico sino además necesario que la señora en cuestión haya denunciado la difusión de las imágenes, puesto que con ello lo que se está haciendo es fomentar la típica imagen del machito mal entendido, que no sólo es capaz de hacer lo que hace, sino que además se cisca generosamente en la imagen pública de quien está compartiendo con él el asunto.
Insisto, obviamente ni todos ni muchos de los jugadores de fútbol tienen esta falta de respeto por la dignidad de quienes les rodean, pero sí es cierto que quienes rodean al motor de este negocio que llamamos fútbol, es decir, a los peloteros, harían bien en utilizar parte de sus generosos ingresos en darles un poco de formación, personal, profesional y también humana.
De puertas para adentro, de sábadas hacia abajo, lo que cada uno quiera y siempre con consetimiento mútuo; pero hacia afuera, al menos un poco de respeto. El mismo que ha faltado en todo este caso.
Una cosa es hacer piña… y otra bien diferente orinar a muchos metros del recipiente.


