RadioBlog: Minuto 92

Esquilmando el patrimonio

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Reconozco que soy muy sensible frente a la moda de hacerlo todo polvo por la calle, en las plazas y rincones de las ciudades, de pintar de colorines las estatuas, de pegarle patadas a los bancos y fuego a los contendores de basura, de poner la firma de uno que no le importa a nadie un carajo en toda pared que reluce de blanco y, en definitiva, de atentar contra el patrimonio de todos y que nos cuesta a todos una pasta.

Y luego está la Unión Deportiva Almería, que más allá del vandalismo callejero, hace tiempo que se viene caracterizando por el vandalismo en el hogar, es su propia casa; vamos, por atentar de manera indisimulada e indiscriminada contra su propio patrimonio.

La figura es algo así como el tipo que llega a casa de trabajar, cansado y estresado, y en lugar de darse una ducha o hacer alguna cosa íntima con su pareja, se dedica a darle cabezazos a la lampara y pegarle con la piocha a las paredes.

Hubo un tiempo, no muy lejano, que el Almería sacaba pecho sobre su trabajo de cantera. Aunque siempre se ha discutido si lo que hacía el club rojiblanco era cuidar la cantera o esquilmar la cantera ajena para disfrazar a su filial de resultado canterano, el caso es que los Alfonso’s Boys lograron un equipo B francamente aseado, que llegó a dar más alegrías que la primera plantilla y en la que figuraban una interesante mezcla de jugadores llegados de otras provincias y con futuro y otros futbolistas salidos de los equipos de la provincia.

Siempre he sido partidario de que el presidente debe dejar trabajar a los técnicos y en esa filosofía se incluye permitirles que sean ellos los que diseñen y ejecuten su proyecto deportivo. Igualmente, he sido crítico con la vena intervencionista que exhibe Alfonso García Gabarrón en esa parcela, sea más o menos verdad el grado de ese intervencionismo que llegue a practicar.

Pero si hay un aspecto en el que yo matizaría esa toma de partida por la libertad de un entrenador es en aquello que atañe a la filosofía general del club. Me explico: si es cierto que el Almería quería ser un club de cantera, debía buscar a entrenadores que contaran con la cantera y pedirles que, efectivamente, fueran fieles a ese modelo. No se trata de decirle a Soriano a quien debe o no poner en el once, pero sí trasladarle un modelo en el que los canteranos han de tener peso en las decisiones del míster.

Pasado aquel tiempo del que hablaba hace un momento, hoy podemos decir sin temor a equivocarnos que el Almería ha esquilmado el mayor o menor patrimonio canterano que llegó a tener. Algo así como lo que hicieron los talibanes con el patrimonio histórico y cultural de la vieja Persia, cuando empezaron a dar muestras de su profunda perturbación mental.

En poco tiempo, meses, hemos visto salir del equipo al futbolista que seguramente era la figura más prometedora del fútbol almeriense, un Dani Romera que hoy en día es el máximo goleador del Barcelona B; repito, no del Bollullos ni del Villaconejos, ni siquiera de cualquier equipo de esa liga india que tan de moda está en Almería, sino del Barça B.

Después nos dijo adiós Antonio Marín, el último internacional que hemos tenido en el Almería, que se marchó sin pena ni gloria, aburrido de que le pusieran jugadores por delante en su puesto y de que no contara con él ni el primo del Piyayo.

Ahora estamos en la antesala del adiós de Antonio Puertas, al que nadie se dirigió en seis meses para su renovación y ahora quieren que se quede perdiendo dinero cuando tiene otras ofertas sobre la mesa. Y ayer nos enteramos de que Iván Sánchez, del que Alfonso dijo el año pasado que era el mejor jugador de la categoría se va cedido al Albacete, después de no llegar a sumar ni 90 minutos en lo que va de temporada.

Llamadme loco, pero algo me dice que alguien haría bien, cuando Alfonso llega a casa por las noches, en esconderle la piocha. Por lo que pueda pasar.

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