
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
El comunicado oficial que hizo público la grada de animación Grada Joven ese mismo día, un texto redactado por una serie de chavales que obviamente no viven ni del Almería, ni del periodismo, ni de la redcción ni del ámbito de lo judicial, es una lección rápida, clara, acelerada, directa y magistral para una organización que ya fue definida hace tiempo con maestría y precisión por un profe de Radio Marca Almería como un ‘club profesional, con estructura amateuir’.
Un comunicado que debería hacer reflexionar, en el Almería, a los responsables de las notas de prensa de tres párrafos, a los de los casos Jacobssen y similares, a los de las ruedas de prensa teatralizadas y a los de las colecciones de cuentos chinos lanzados al mercado por Editorial Gabarrón, acerca de cómo con pocos recursos se puede hacer mucho y, sobre todo, de cómo con la verdad, la claridad, el diálogo y la honestidad se puede llegar a cualquier sitio.
Ignoro, en realidad, porque es un tema que dejo en tarea a las fuerzas de seguridad, si las personas violentas que en ocasiones aparecen alrededor de la Unión Deportiva Almería, los que quedan con seguidores del Levante para jugar a darse de leches en plena calle y a ojos vista de todo el mundo incluyendo niños, los que la han liado parda en algunas ocasiones en desplazamientos, los que han insultado a la salida del estadio a algunos jugadores y, en definitiva, los que aprovechan el deporte y el Almería para mear fuera del tiesto son miembros de pleno derecho de Grada Joven, socios fundadores, amigos de amigos, gente que se pega al querer circunstancialmente o lo que quiera que sea.
Lo que sí conozco con total seguridad es que en Grada Joven hay una mayoría de chavales que son socios del Almería, que acuden al campo a pasarlo bien y a darle color y alegría al estadio, que se meten muchos kilómetros entre pecho y espalda, que animan como el que más y que tienen todo el derecho del mundo a ser respetados de la misma manera que cualquier socio, abonado o simpatizante del club.
En el comunicado de esta grada de animación, se habla de “constante acoso que podríamos calificar de circo”, se detallan una serie de episodios que ha sufrido este grupo, como el ser rodeados por la seguridad privada, negación de tifos y pancartas, bombos y megáfonos, banderas y megafonías, la pérdida del cuarto en el que guardaban sus pertenencias, retenciones tras los partidos, trabas para poder acompañar al equipo fuera y, ahora, de la pérdida de identidad y reconocimiento como grupo y la negación de las ventajas que, como peña, tenían hasta ahora.
El amigo Blanco, Mariano, escenificó el viernes el teatrillo de que la responsabilidad de todo esto no es del club sino de la dirección de seguridad del Estadio, dependiente del Ministerio del Interior. Pero en su representación, como quiera que no es demasiado ducho en este tipo de actuaciones, se le escapó una morcilla, un pequeño lapsus: en lugar de hablar de orden o imposición, habló de consejo de dicha dirección de seguridad.
Es decir, reconoció que, ante los consejos de la misma, el club ha decidido ponerse en contra del grupo Grada Joven entero, sin distinguir entre los que han sido violentos alguna vez, si es que forman parte de ese grupo, y quienes no han tenido ni un solo comportamiento punible en su vida.
Y la pregunta es, que diría Mouriño: ¿Por qué? La respuesta es sencilla para todo el que conozca a Alfonso García Gabarrón: porque al presidente del Almería no le tose nadie porque cuando en el campo se escuchaban críticas y cánticos contra el todopoderoso, éste tomaba nota plácidamente en su libreta de ‘pasar facturas’, a la espera del momento preciso.
El Almería está presidido por un señor para el que todo el que no esté con él o se atreva a criticarlo mínimamente, está contra él. De eso sí que sabemos mucho aquí, en Radio Marca, a quien el ser superior rojiblanco tiene vetado en cuanto a presencia de representantes en las tertulias desde hace dos años, imaginando infantilmente que ello nos va a suponer a nosotros un gran problema.
Sin dejar de reiterar, por si hay dudas, una máxima que llevo por bandera desde que nací, que es el rechazo a cualquier manifestación de violencia, recuerdo una vez más lo que ya dijo esta temporada el presidente-director deportivo: “Los que no estén de acuerdo, que se hagan del Madrid o del Barça”. A partir de ahora, quizás, será: “que se hagan del Madrid o del Barça… o de la Grada Joven”.




