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BLOG ALEJANDRO ASENSIO. Casi mejor pero demasiado igual

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

 

BLOG. Alejandro Asensio. 

Uno de los lunes de Tebas quiso que la historia se repitiera en enésima convocatoria. Y no ya para el equipo, que me da lo mismo, sino para la castigada alma que habita — y no se sabe ya ni cómo — la grada del estadio de la Vega de Acá. Es el cero y el uno, como si de un resultado binario sempiterno se tratara, como sempiterna es una racha que ya ni enfada. Uno de nueve, es la única verdad palpable.

Decidieron juntarse en el Juegos Mediterráneos unos 800 malaguistas que desafiaron lo irracional del calendario. Sonaban como algún día sonaba nuestra hinchada. Gritaban como lo hacen los grupos de animación de equipos que han paseado sus colores por competiciones mayores. Y es que el Málaga, que no hace tanto se daba la mano con el Almería en muchos aspectos, es ahora un club de otra categoría. La Academia, los lazos de colaboración por su entorno, la expansión comercial, la publicidad en su aeropuerto… Detalles. Por contra, nuestro estadio hoy; ni suena. Ni se enfada. Ya ni el dolor le duele, se ha acostumbrado a vivir a base de desfibriladores. Y la culpa no es del que paga su abono.

Pero lo hicieron bonito, y es lo que más me molesta. Que todos tenemos una sensación extraña. Nadie se atrevió a dedicar una pitada al equipo a pesar de que ya está instalado en los puestos que, a tenor de sus últimas seis temporadas, le corresponden. Siempre al filo de la navaja. Siempre rodeado de malas noticias. Aun así, el Almería tuvo la posesión, presionó arriba, llegó con claridad y siempre pareció capaz de llevarse el partido, pero el parecer no es tan importante como el ser, y este equipo todavía necesita ser.

Munir — otro que aquí no valía — se vistió de portero mundialista para arrebatar a Juan Ibiza el sabor del empate en la exhalación del partido. A pesar de que hay quien apela a las maldiciones, a la brujería, para buscar explicaciones, yo soy más práctico y veo en la mala suerte una ansiedad que hace temblar las piernas. Lo que me pregunto es cómo gestionará este equipo, con tanto peso para jugadores inexpertos en la categoría, el sentirse sobre el alambre; porque lo van a estar.

En cualquier caso, me agarraré a las sensaciones, porque no me queda otra. Como dije la semana pasada, me gusta ver a Corpas en modo azote por el extremo derecho cual José Ortiz en tiempos mejores. Disfruto con la zurda de Rioja y los paseos por la media punta de Real. Si se corrigen desajustes y fallos defensivos y, sobre todo, se afina la puntería, podemos estar ante un equipo que comience a cabalgar por la ilusión y vaya hacia arriba.

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