
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
No quisiera tirar la toalla; no quisiera precipitarme ni tener que echar hacia atrás en poco tiempo. Y la verdad, con la experiencia y el camino que llevamos andado, cualquier festejo puede ser más una precipitación que otra cosa.
Pero el caso Mandi me ha hecho pensar que quizás cupiese la remota posibilidad de que algo estuviese cambiando en el Almería, que hubiera algo de vida sensata y sensible en el club, que por fin haya alguien, aunque no imagino quién, que esté poniendo algo de orden ahí dentro.
Para empezar, el doctor Ripoll, lejos de hacer esperar una semana u ocho días al futbolista, lo ha recibido dos días después de su lesión; para continuar, tras la operación ha habido declaraciones de los doctores responsables, cosa que no había existido hasta ahora; y para culminar, el club anuncia en su web (no en la radio oficial ni en ningún otro canal de ésos que más parecen una excusa para que nadie se entere de algo) que tiene intención de renovarle el contrato.
¡Eureka! Como si fuera un club profesional. Bueno, es que teóricamente lo es, aunque en la práctica no actúe como tal.
La realidad es que la pretensión de la entidad de prolongar el contrato de un futbolista que se ha dejado la lesión sobre el césped rojiblanco le honra al club en honestidad y además supone un compromiso que no ha tenido con otros, ni lesionados ni canteranos especialmente.
Pero si antes pusimos el dedo en la herida cuando no se hizo, si ahora alguien se ha dado cuenta de la trayectoria errática, sin duda vamos a ser los primeros en reconocerlo.
Eso sí, en cuanto se encadenen un par de muestras de éstas o tres; no sea que nos vayamos de vareta, que tampoco es eso.




