
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
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El técnico almeriense ha sacado del descenso al filial babazorro y ahora lucha por poner tierra de por medio con la zona roja.
Molo ha conseguido sacar al Deportivo Alavés B del pozo de la clasificación en Segunda RFEF y ahora busca alejarlo de las posiciones de descenso. El técnico almeriense destacó en los medios locales que «en la primera semana nos centramos en dos o tres conceptos clave. Lo primero fue cambiar la estructura. Aunque en la última jornada usaron una defensa de cinco, venían jugando más con un 4-2-3-1, y apostamos por un 5-2-3 para ganar solidez. Desde ahí, trabajamos una idea básica: cuando el balón llega a área contraria, tiene que haber jugadores para rematar, y cuando llega a nuestra área, suficientes para defender. Construimos el equipo sobre esa premisa».
El entrenador babazorro detalló que «estoy muy contento con lo que se está viendo, pero siempre digo a los jugadores que mi satisfacción no es por lo que tenemos ahora, sino por lo que yo creo que podemos llegar a hacer. Tengo la prioridad de aumentar los rendimientos de los jugadores. Había jugadores que el club nos comentaba que tenían un rendimiento bajo, y una de nuestras prioridades es subir ese rendimiento, que al final lleva a buenos resultados».
Sobre las peculiaridades del filial, al que le ha pasado factura en muchos momentos la falta de experiencia, Molo apuntó que «yo soy muy tolerante al error en todos mis equipos, pero aquí aún más. Tenemos que tener esa tolerancia al error, tenemos que ser educadores en muchos casos. Hay que incidir en detalles que, cuando estás con un primer equipo, no hace falta que incidas. Yo creo que éramos muy conscientes de dónde veníamos. No tenía experiencia como entrenador de filial, pero he jugado seis años en filiales. He estado tres años en Osasuna Promesas, un año en Villarreal B, dos años en Almería B».
Sobre los futbolistas que están a caballo entre el primer y el segundo equipo, Molo indicó que «creo que a eso hay que darle naturalidad. Al final, eres jugador de filial, estás ahí, a un paso del primer equipo, para subir o no. Si el mensaje que transmitimos es natural, el jugador lo interpretará como algo normal. Por ejemplo, el caso de Pica, que ha estado bien con el primer equipo, ha tenido un rendimiento bastante bueno, y esta semana le ha tocado bajar con nosotros después de no sé cuántas jornadas. Pica percibe de nuestra parte que es algo natural, algo normal, y forma parte de la formación y la educación del jugador».




