
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Arranca el mes de diciembre, el último mes del año, que siempre llega rodeado de un halo de misterio y al mismo tiempo de una especie de paz congénita y obligatoria que convierte en buenos deseos hasta a las más aviesas intenciones.
Arranca diciembre con la suerte, ese concepto en el que personalmente no creo, pero que ahí está, siendo muy dispar con los equipos almerienses de la máxima elite.
Arranca el duodécimo mes con Unicaja capitaneando la Superliga de Voley, dando exhibiciones semana sí y semana también y mostrándose muy superior incluso a sus más encarnizados enemigos, a sus más cualificados oponentes; y con Vícar Goya como líder también poderoso en la División de Honor B de balonmano femenino, encarando la fase regular con paso firme hacia el play off de ascenso a la máxima categoría, ésa en la que las colegiales llegaron a ser muy grandes y a pelear incluso en Europa, con muchas chicas de la casa, de la cantera almeriense.
Menos agradable está siendo la suerte, o lo que sea, con nuestros máximos representantes en fútbol, ambos de traje rojiblanco, primero y segundo equipo del Almería, fundidos ambos en la zona peligrosa de sus clasificaciones, con el fango más arriba para los grandes y algo menos acuciante para los chicos.
Diciembre va a ser agosto… en todo menos en las temperaturas. Va a ser un mes trepidante para Alfonso García y para Alberto Benito, que bien han de estar arrepintiéndose de haber subido al primer equipo a los Antonio Marín, Antonio Puertas o incluso Michel Zabaco, a pesar del gran partido de éste el otro día.
Va a ser un mes de rumores, de indicios, de negociaciones y de largas sobremesas nocturnas alrededor de un contrato plagado de flecos.
Es la gran esperanza. Un mes que aparece como el gran mesías, la tabla de salvación de quien lleva ya quince jornadas con el agua al cuello y no ve otra salida que la luz de diciembre, allí al fondo, en el gélido mar del norte.
La cola es dura, con perdón; obnubila; impide pensar con claridad. Acudir al mercado de diciembre instalado en ella no es el mejor escenario. Los nervios son el peor enemigo a la hora de tomar decisiones. Eso es algo que Alfonso, a la vista está, ya ha empezado a experimentar, incluso antes de que llegue el momento de tomar las verdaderamente decisivas.
Algo así como… una eyaculación mental precoz.




