RadioBlog: Minuto 92

Cristo Muñoz, Alfonso, la cantera y el corredor de maratones

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

https://www.facebook.com/radiomarcaalmeria/videos/1329207577225688/

Le llaman Cristo Muñoz. Es un jovencito huercalense que juega desde hace algún tiempo en la cantera del Barcelona y acaba de ser nombrado jugador más valioso del torneo de base más importante de cuantos se disputan en España, en concreto el de Tenerife.
Cristo pasó, en su día, por la cantera del Almería, en concreto por aquel proyecto que lideró Miguel Brugarolas, que esta semana ha contado en estos micrófonos cómo era aquel jugador y cómo era aquel proyecto, que tras algunos años de éxitos, Alfonso García se encargó de desmantelar, seguramente porque no le parecía interesante.
Siendo rigurosos y sinceros, seguramente, aunque aquella estructura canterana no hubiera sido hecha papilla, hoy Cristo no estaría en Almería sino en Barcelona. Evidentemente, cuando un club como el Barça quiere a un futbolista, da igual que esté en el Almería o en el Torrelodones; se lo lleva y punto.
Pero lo que está claro es que aquel proyecto era un proyecto positivo, lógico, necesario y bien ejecutado; algo que contrasta como a noche y el día con la actual estructura del club.
Lo que hoy tenemos es la consecuencia de aquello, la evolución lógica de aquel exterminio canterano que se dio en la UDA. El actual Alfonso García es la herencia lógica del que empezó a quitarse de en medio lo que pensaba que no le daba resultados tangibles, lo que no le proporcionaba un retorno inmediato.
Que hoy Alfonso no se gaste un duro en fichajes, no venga por Almería nada más que de visita, no pague traspasos o no pierda oportunidad de vender hasta la camiseta si hace falta, con tal de hacer caja, es lo lógico en alguien que empezó suprimiendo una estructura canterana que funcionaba, con la excusa de que costaba dinero.
Lo de Alfonso es como el corredor de fondo que, en una maratón por el desierto, se deshace de su mochila de agua en el tercer kilómetro, porque le pesa mucho.
El Alfonso de hoy es ese mismo corredor, en el kilómetro 40, exhausto y pasado de sed. Al mandamás ya le queda muy poco para llegar a la meta.

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