
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Han sido los dos últimos en llegar. El Almería no ha esperado a última hora para su contratación y, con ellos, podría estar cerrada la plantilla de Sergi Barjuán. O no, habrá que ver.
El caso es que Carlos Cuéllar y Cristian Herrera son, por ahora, los dos últimos fichajes. El primero es una llegada inesperada, provocada únicamente por la salida de Trujillo, de la que se hablaba desde hacía tiempo. Es evidente que el club la esperaba y tenía preparado a Cuéllar, que habrá que comprobar en qué estado de forma aterriza, aunque de entrada no parece mal cambio.
El segundo es un delantero con proyección, frenado en la última temporada por haber jugado poco en Primera con el Elche, con condiciones, pero sin datos recientes para el análisis.
Es curioso el caso de este fichaje: nadie en el Almería ha hablado de que iba a llegar un crack, ni siquiera un futbolista para ser titular, pero todos nos habíamos hecho a la idea de una bomba, de una guinda al pastel de la plantilla.
Posiblemente el nombre de Cristian Herrera haya desinflado un poco esas expectativas, aunque con estas cosas nunca se sabe: quizás el destino nos haga tragarnos ese pequeño bajón.
Indudablemente, ninguna culpa tiene el futbolista, pero tampoco quienes lo han traído. Ellos deben saber lo que hacen y lo que buscan con este último o penúltimo fichaje. Hemos sido los demás los que, dejando volar la imaginación, le hemos puesto nombre, apellidos y altura de miras a la operación.
Pero tampoco vamos a flagelarnos por ello. Sabemos que esto del fútbol funciona así. Un presidente habla de que falta un delantero más por llegar y nosotros, los periodistas y los aficionados, corremos a mirarle la cláusula de rescisión a Cristiano y a Messi, por si acaso. De vuelta a la realidad, lo que hace falta es que ésta confirme que el Almería está en el buen camino. Algo que, por cierto, no va a ser fácil.




