
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Tengo que reconocer que no conozco a García Júnior, porque en su anterior etapa en el club, yo no estaba en el día a día de la entidad. El caso es que, si pretendo ser coherente, cosa que dudo y mucho, la realidad es que, tras haberme quejado en innumerables ocasiones de la falta de un jefe en el club, de alguien que dirija, que sea la referencia de las operaciones, el hecho de que ahora llegue uno no deja de ser una buena noticia.
Si es o no el más indicado, ni tengo el conocimiento necesario para dictaminarlo ni creo que sea buena cosa hacerlo antes incluso de que haya empezado a trabajar.
La realidad es que no tiene muy buena fama Alfonso García Piñero, que así se llama. He escuchado muchas críticas hacia él desde que se marchó, desde que abandonó la dirección de una cantera que, habrá que decirlo también, alcanzó con él sus más altas cotas de éxito; otra cosa es si fue gracias a su labor o a pesar de ella.
En todo caso, que al Almería le hacía falta un director ejecutivo es algo que se veía desde Águilas, aunque el nombramiento destile ese aroma tan de Alfonso padre, ese sabor añejo a cortijismo, a “esto es mío y al que no le guste que se haga del Barça”, que tan claramente nos ha manifestado nuestro presidente cada vez que le ha salido de la melena.
Otro aspecto que no me queda nada claro es dónde ha estado Alfonso Júnior desde que se fue, por qué se fue y, sobre todo, qué ha pasado para que hace no muchos años saltara del club y ahora regrese.
Obviamente, su padre dirá que a nosotros qué nos importa; que esto es una empresa suya y que a quién quite o ponga, de dónde vengan los que llegan y a dónde van los que se marchan es algo que le incumbe tan sólo a él; y que el colocar a su hijo como segundo de abordo, en un club en el que, por cierto, su hija ocupa el cargo, un tanto artificial, de ‘directora de organización’, es simplemente una consecuencia más del rearto accionarial de la sociedad.
Sólo dos dudas más: la primera reside en saber quién manda ahora más en el club, si el vicepresidente ejecutivo, que es el nuevo cargo del hijo; o la directora de organización, que es lo que figura en las tarjetas de visita de la hija.
Y, sobre todo, por qué en la nota de prensa con la que ayer tarde nos dieron la buena nueva, se especifica casi hasta la talla de zapato de García Júnior, pero lo único que no se cuenta es su parentesco con el padre del club. Seguramente, sería un pequeño lapsus.



