
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Que el Almería se pudo haber llevado ayer media docena de goles es algo que vimos todos. Pero hasta ahí. Del resto de lo que pasó en el terreno de juego hay, como dicen los periódicos después de las manifestaciones, versiones contrapuestas.
Los que vimos el partido y compartimos en grupo de profes de Radio Marca Almería extrajimos como como conclusión que el Almería defiende lo mismo que Santiago Segura en un partido de la NBA.
Sin embargo, a Soriano le prguntaron ayer hasta tres veces, en sala de prensa, por la endeblez defensiva que viene mostrando su equipo desde que la Liga vio nacer su primer minuto; y la respuesta del técnico maño fue algo sí como que el equipo tiene muchos problemas, no sólo ése.
La verdad es que es muy comprensible que Soriano no quiera volcar sobre su entramado defensivo, por así decirlo, toda la responsabilidad del guirigay que tiene montado en su área, pero hay acontecimientos tan evidentes que taparlos es tan factible como meter un iceberg en un vaso de cubata con un chorreón de ron y un cocacola cero.
Que Soriano salga a la palestra y diga que su equipo no carbura en defensa y que le falta un central tanto como a Marco su madre es tan inconveniente como tirarle a King-Kong de los pelillos de la barta; más que nada porque alguien podría decirle que alguna responsabilidad debe tener él en todo esto.
Abrir la caja de los truenos no ha sido nunca la mejor receta ante los problemas, aunque la realidad es que esto tiene toda la pinta de que Soriano, que hasta el día de hoy está luciendo una prudencia digna de alto dignatario de la ONU, ha tenido que tirar con lo que hay y esconder tras un palillo de dientes la realidad de que le falta, como mínimo, un central alto, fuerte, experto y con carácter. Vamos, casi nada.
Por cierto que, mientras Soriano admitía en sala de prensa que la derrota es justa, en la página web del club titulaban la crónica del partido como “inesperada derrota” y hablaban de “buenas sensaciones”. ´Cuestión de vista.
Así es que, mientras pasan los días y alguien se estremece en su sillón mientras al Almería le caen las ocasiones de gol en contra como los churros que ayer nos tomamos antes de aterrizar en el Estadio, todos los demás constatamos que no era tan disparatado lo que todos los demás le decíamos: que el equipo está cojo, que tres centrales no son nada para ir por el mundo de la Liga de Fútbol Profesional y que ahora nos toca rezar hasta diciembre.
Lo positivo de la semana es que al Almería, en lugar de media docena, tan sólo le cayó ayer un gol y en propia puerta. Veremos si todavía ese alguien no termina planteándose ceder a uno de sus tres centrales… en el mercado de diciembre.




