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VÍDEOBLOG #Minuto92: Rubi se está inmolando

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

VÍDEOBLOG #Minuto92: Rubi se está inmolando, por Víctor J. Hernández Bru.

Para quien no lo tenga entre su acervo, inmolarse es, según la RAE, sacrificarse como víctima. Más allá del origen del término, que está relacionado con las divinidades antiguas, cada día parece más evidente que el entrenador del Almería, Rubi, se está inmolando, está sacrificándose como víctima. Porque en la historia de quienes se han inmolado, siempre ha habido un motivo, un origen más o menos interesado, más o menos desinteresado.

En el caso de Rubi, parece evidente que el interés subyace en los nueve kilos de vellón que el de Vilasar de Mar se va a llevar del club en tres años llueva o truene, gane o pierda, ascienda o descienda, gracias a la destreza negociadora del gran culpable de todo esto, el CEO del chalé, ‘Míster Chalé – Míster Pancarta’, que como tira con pólvora del rey, o del jeque, es obvio que no tiene ni idea de lo que duele ese pastizal cuando se desliza por el sanitario, cañería abajo.

El caso es que la UD Almería ha disputado ya cinco jornadas de liga y a la quinta ha sido cuando ha podido contar con su equipo definitivo. El resultado de esos cinco primeros partidos son cinco puntos de cinco posibles, después de haber jugado ante rivales como la Cultural Leonesa o el Albacete, que marchan en la zona baja de la tabla; la Real Sociedad B que está en la zona media; y Valladolid y Rácing, que marchan arriba. No puede argumentarse que el calendario haya sido muy duro, como justificante de que sólo se haya logrado una victoria en cinco partidos, acompañada por dos empates y dos derrotas.

Rubi sabe, tan bien como todos nosotros, salvo los ‘bufandas con patas’ que aún no logran retirarse la camiseta de los ojos para ver la realidad, que el gran origen del problema es que el equipo que le han vuelto a dar al catalán es deficiente, desestructurado, desequilibrado y con gravísimas carencias.

Parece impensable que un candidato al ascenso se plantee luchar por él sin un delantero centro titular y sin un mediocentro organizador de garantías. De momento, Thalys no es un ‘9’ de garantías y el propio Rubi lo ha evidenciado con sendos banquillazos desde que llegó y la realidad lo ha corroborado con los minutos que le vimos en Pucela; y Horta tres cuartos de lo mismo, pero con el agravante de que éste llegó hace meses y no termina de convencer a Rubi. Del resto del equipo, podemos hablar y lo haremos más adelante, pero es evidente que no hay ya ni un solo jugador diferencial en la plantilla, salvo los que ocupan el puesto de mediapunta. Es por esto que hablo de desequilibrio: todos los mejores jugadores actúan en la misma posición, lo cual provoca esas carencias en la salida de balón y en las áreas.

Pero el técnico se empeña en no mirar cara a cara a la realidad y prefiere ocultarla, esconderla, él sabrá por qué y qué relación tiene este irresponsable comportamiento con su sueldo y con su contrato. En todo caso no es la primera vez que ocurre: en todas las temporadas, a Rubi le han dado gato por leopardo en la confección del plantel y él ha callado, con un mínimo gesto de rebeldía cuando se marchó dando un portazo que, eso sí, ni explicó ni ha explicado nunca.

Pero claro, llegados a este punto, la situación le aprieta. Le aprieta la situación clasificatoria y le aprieta la afición. Los medios de comunicación externos no, también ellos sabrán por qué, pero sí le aprieta incluso su propio medio, el del club, el portal web que emite sonidos y que algunos llaman analfabetamente radio. El otro día, por segunda vez, episodio bochornoso de dos trabajadores del club, el técnico y el que narra los partidos en ese canal, discutiendo en una rueda de prensa, para flipe en colores de los presentes.

Pero de eso ya hablaré otro día. A lo que voy es que, como la situación le aprieta, hay que buscar excusas. Y ahora la excusa es el árbitro, o mejor, los árbitros. “Nos sentimos perjudicados semana tras semana”, vino a decir Rubi en Zorrilla, dando un concierto de simplezas y milongas sonrojante, admitiendo que no sabía por qué se había anualado el gol, cuando lo mejor es que lo averigüe antes de hablar; quejándose de que se había tardado mucho en ver la acción del VAR y con otra colección de estupideces que reflejan su grado de desesperación.

Rubi no pudo, en cambio, decir que el gol al Valladolid no viniera precedido de un flagrante fuera de juego; que la mano del penalti no fuera tan clara como los dos penaltis que el árbitro le pitó a favor, sino que acusó de perjuicio a un colegiado que le había señalado esas dos penas máximas a su equipo, una de las cuales éste no supo convertir.

Seguramente, Rubi habrá encontrado, como lo he hecho yo, algún bufanda con patas que le apoye en esta búsqueda de excusas baratas, pero si mira bien, observará que ya casi nadie le cree, entre otra cosas porque es imposible creer en quien hoy te dice que Lázaro es estupendo y luego le da una patada en el tafanario, que Lopy es el mejor de mediocentro de la categoría cuando es el que más balones pierde y que los árbitros son los culpables de esos 5 puntos de 15 posibles.

Rubi se está inmolando para salvar a El Assy. Él sabrá por qué y, sobre todo, él verá si merece la pena. Quizás lo descubra cuando esté ardiendo en la hoguera de la destitución.

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