
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Pasó, el sábado, en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, lo que tenía que pasar. Ganó el equipo que está mejor, que ha estado mejor desde que el balón de la Liga comenzó a rodar.
El Nástic es un equipo que juega a ganar y sabe ganar. El Almería es un equipo que en la mayoría de los casos no sabe ganar y casi nunca da la impresión de salir a por la victoria.
El ser humano suele tener tendencia a dejar de sufrir en cuanto puede y en el inicio del último mes de competición, la afición y los medios que seguimos al Almería hemos intentado hacerlo, basándonos en dos victorias que nos habían alejado algo de la zona de descenso.
Sin embargo, hoy, tras dos derrotas seguidas, podemos confirmar que esa concatenación de resultados para la sonrisa no habían sido más que un espejismo, un peligroso espejismo.
Peligroso, digo, por cuanto tenían de nubes que tapaban la verdadera realidad, la de que este Almería va a tener que sufrir hasta el final por un objetivo no demasiado noble, como el de no caer al pozo de la Segunda División B, un pozo en el que se han hundido por años y décadas equipos de capitales de provincia tan importantes o más que la nuestra e incluso filiales de algunos de los clubes más poderosos de Europa.
Nuestro equipo, seamos claros, no está para alegrías. Y el único que parece tener esto claro es el entrenador, que sabe que el equilibrio de sus fuerzas es tan endeble como el código moral de un reality show.
Al Almería se le puede venir todo abajo por el simple hecho de una baja en defensa, como la de Esteban Saveljic. Y si no que se lo pregunten a Gorosito, que el sábado, tras el partido, en cuanto pudo, soltó en sala de prensa que el argentino sí estará para el choque de Huesca.
Buena noticia, sin duda, porque la defensa del equipo rojiblanco, sin el gigantón suramericano, es un chiste malo en un programa de tarot de las tres de la madrugada.
Y no lo es por falta de jugadores con calidad y experiencia atrás. Hombres como Morcillo, Tximo o incluso Fran Vélez han cuajado buenas actuaciones este año. Pero ninguno de los tres es un líder de la defensa.
La diferencia entre jugar con y sin Saveljic es la misma que entre correr un maratón por caminos de tierra con o sin zapatillas de deporte.
Así es que, tanto si se gana en Huesca como si no, que nadie tome conclusiones definitivas: el Almería seguirá siendo un equipo de inestable equilibrio, pendiente siempre de que cualquier lo pueda disparar… o arrojar al barro definitivamente.




