
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
POR VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRU.
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Suele decir un amigo, lo he contado ya en alguna ocasión, que cuando uno está dentro de una casa y ve asomar por la puerta la cabeza de un burro, nada se gana con engañarse: lo que viene detrás de la cabeza, es el burro. Podemos soñar con que, a continuación de la testa del jumento, va a aparecer Claudi Schiffer, Pavarotti o el arzobispo de Toledo, pero enseguida la realidad nos dará en la geta sin piedad ni complejos.
Llevamos un verano entero advirtiendo de que lo que Alfonso García Gabarrón, patrón y mandamás de la UD Almería, está preparando es un equipo de Segunda B: jugadores a coste cero, futbolistas subidos del filial que hace dos meses figuraban en Tercera, refuerzos de la categoría de bronce y sólo algún retoque con corta experiencia en Liga de Fútbol Profesional.
Es bonito pensar que, con esos mimbres, la UDA va a hacer un temporadón, va a deslumbrar y dejarnos a todos boquiabiertos con las evoluciones de una serie de perlas que ningún otro club de la LFP ha logrado descubrir y que vamos a disfrutar en el Mediterráneo como el propio presidente del Almería lo hacía en sus primeros años de mandato en los palcos del Bernabeu o el Camp Nou.
Pero aquello de los sapos que se convierten en Príncipe es algo que rara vez ocurre fuera de los cuentos; y esto, aunque podríamos llamarlo ‘el cuento del hambre’, no parece que vaya a tener tal final.
Llevamos, igualmente, todo el verano escuchando que se ha hecho un equipo con hambre, en una superación geométrica de la más hiperbólica de las milongas. La operación consiste en desprestigiar el equipo que, el pasado año, hicieron los mismos que ¡han hecho el de éste, trasladar la idea de que los de hace un año era una pandilla de sobrados que apenas caminaban por el campo, pero que éstos, en comparación, son unos fieras que se van a comer la hierba.
Claro, si el plantel del pasado año no hubiera estado incrementado casi al 100% por futbolistas que venían de no jugar en un año o incluso dos, incluyendo lesionados de larga duración, el hacer ahora un grupo casi únicamente con refuerzos de inferior categoría nos hubiera parecido una broma de mal gusto. Pero la táctica es comparar futbolistas veteranos, que venían de no jugar o incluso casi jubilados, con jóvenes que tienen buena pinta de cara a un futuro más o menos cercano.
Es el cuento del hambre, la milonga de hambre, diría yo. Una milonga que se ha disuelto tan fácilmente como seis partidos de pretemporada y un debut en Cádiz en un vaso de agua.
El Almería no ha sido capaz de ganar a ningún rival de su categoría en las citas de preparación y en el estreno, en el Carranza, sin duda lo mejor fue el resultado, el perder sólo por 1-0 ante un rival que tampoco ofreció demasiado.
Podemos seguir engañándonos a nosotros mismos, podemos seguir soñando con partidos memorables, príncipes y Claudias Schiffer, pero la realidad es que lo que tenemos es el cuerpo de un burro, una charca llena de sus más comunes habitantes y, sobre todo, un equipo que tiene una pinta de sufrimiento que para qué las prisas.




