
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
No es que en ocasiones vea muertos, pero a veces sí es cierto que, con el Almería, me da la sensación de estar en una de esas películas americanas en las que la protagonista, por alguna razón que al espectador se le escapa, se empeña en entrar en una casa solitaria y oscura, en mitad del bosque, con unos ruidos horribles que lo llenan todo y con una música que descompondría hasta al más preciso relojero suizo.
En ese momento, la protagonista, al tiempo que empuja una chirriante y pesada puerta hacia adentro, hace esa típica pregunta de “¿hay alguien ahí?”, con la que uno no sabe si pretende que le respondan o que no.
Es lo que me pasa, repito a veces, con la UDA. Porque en ocasiones es tremendamente complejo convencerse uno e que hay alguien ahí dentro.
Me explico: hace ya semanas que terminó la Liga y, desde entonces, el club nos ha contado que ha renovado a Soriano, que mantiene los precios de los abonos y que Juanito será el ayudante del míster.
La verdad es que el balance no está mal; noticias ha habido y, la verdad, en no demasiado tiempo. Pero mientras ocurría todo eso, alrededor del club se ha vivido un auténtico culebrón con el asunto del director deportivo, secretario técnico o como cada uno lo quiera llamar.
Tengo muy claro, pero clarísimo, que un club, y especialmente en época de fichajes, no tiene por qué contar todo lo que hace; ni siquiera nada de lo que hace. En una organización como un club de fútbol, la cautela y el silencio es, muchas veces, el mejor valor y el factor que más éxito te hace conseguir.
Sin embargo, es en este tipo de situaciones cuando uno se pregunta quién es el responsable de comunicar lo que sea, incluso el que no hay nada que comunicar, en la Unión Deportiva Almería. El presidente, obviamente, no lo es, no por nada, sino porque él no quiere y eso es muy respetable; el director general no entra en este tipo de tareas; el director deportivo menos, por la sencilla razón de que no hay; el entrenador bastante tiene con sustituir al director deportivo mientras éste llega o no llega; el director de comunicación tiene importantes lagunas de disponibilidad telefónica y tampoco creo que sea quien tenga que decidir lo que se comunica y lo que no; y así sucesivamente: el uno por el otro, y la casa con telarañas.
Así las cosas, a estas alturas ni siquiera sabemos si el club quiere o no quiere tener un director deportivo, si es cierto lo que todos hemos contado al respecto de que se había realizado una oferta a Martín González y que éste la ha rechazado para marcharse al Rayo primero y al Oviedo después; y si va a ser Soriano el que configure la plantilla.
Insisto: comunicar o no comunicar su actualidad es una decisión absolutamente del club, respetable decida lo que decida; y seguramente lo mejor será callar la información más sensible. Pero quizás no les vendría mal tener una política de comunicación, un patrón de actuación y, sobre todo, alguien capaz de decir una sola palabra… en nombre del club.



