RadioBlog: Minuto 92

¿Seguimos sin firmar un central?

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

 

Vaya por delante que me considero un acérrimo seguidor de la frase ‘cuando ha pasado el toro, es fácil decir dónde había que poner la muleta’.

Dicho esto, llevamos tres años repitiendo el mantra de que al Almería se le va todo el agua por el agujero de los centrales.

Lo ocurrido en el último año de Primera y en estos dos pasados en Segunda lleva camino de repetirse ahora con Ramis, con el agravante de que este año el plantel tiene menos efectivos en el centro de la zaga.

Las salidas de Quintanilla y Antonio Marín han dejado la plantilla en cuatro centrales, de los cuales queda claro que Ramis no cuenta con uno de ellos, Trujillo; y a otro el club no ha tenido ni la delicaceza de presentarlo en rueda de prensa, Owona.

La UDA ganó e hizo un buen partido en Tarragona, pero dejó ramalazos de que lo va a pasar mal en defensa. Ante el Oviedo, la parcela central vio una y otra vez cómo el balón buscaba su espalda sin que hubiera remedio para evitarlo. Y el sábado, frente al Numancia, tanto el gol como los dos anulados llegaron en sucesivas empatadas defensivas.

El Almería tiene un problema en defensa. Un problema que no es el único, porque en Soria el equipo sufrió un apagón similar al famoso de Nueva York y, además, demostró que necesitaba refuerzos en banda y, si me apuran, en el ataque.

Pero me preocupa mucho más de lo de la zaga. Veo a Joaquín como el general Custer frente a la conjunción revolucionaria de Siux, Cheyennes y Arapajoes, a Morcillo buscándose todavía la identidad perdida, a Nano mucho más preocupado de mirar al córner de enfrente que de controlar lo que le entra por el suyo y al centro del campo sin una función clara de cómo echar una mano a los de atrás.

Y a todo ello, hay que añadir el mencionado mantra de estos tres últimos años: no hay un líder defensivo, un tío que haya echado los dientes peleando con delanteros centros, un señor alto, fuerte y con cara de mala leche que acongoje tanto a los rivales como a los compañeros cuando hacen algo mal.

Esa carencia la saben, desde hace años, nada más que dos: los vivos y los muertos. Y sin embargo, el viernes se cerró la ventana estival del mercado sin que el Almería haya incorporado nada más que a Owona para el centro de su zaga.

Por cierto, ¿la Navidad cuándo llegaba?

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