
De nadie más, solo mía. Y, ¿por qué? Porque siempre voy al Juegos Mediterráneos con la ilusión de ver un buen partido. Y es ahí, en el momento en que me arrellano en mi butaca, como desde hace casi dos décadas, cuando me estrello de bruces con la enojosa realidad.
Capturé con mi teléfono móvil esta imagen, la que muestra la foto del artículo, donde se ve a un Almería, cabizbajo y con brazos en jarra, sin rivales aparentes en frente y un marcador de 0-3 para el Sporting. Resumen perfecto del encuentro. Y es que el Sporting lo único que hizo para ganar sobre nuestro césped fue venir. No necesitó, ni siquiera, jugar mejor. Le bastó con esperar el regalo del amigo de turno.
Es mi culpa por frustrarme. Por no asumir que esto es así, que no va a cambiar. Que la UDA ya no es aquel equipo que traía a Ulloa o Charles. Que tenemos que conformarnos con Soleri -¿hasta cuándo?- y su voluntad, ya que es lo único que muestra para poder jugar en Segunda. Con un Trujillo que sufre con cada balón a su espalda, un Pervis que debería seguir formándose en un Segunda B y un Sulayman tan bueno en ocasiones como malo en otras, por mencionar algunos casos. En balance, y para contradecir mi opinión de principio de temporada, un equipo candidato a perder la categoría. Si a eso le añadimos que los buenos; Fidel, Nano o Juan Muñoz, que partían como jugadores para marcar la diferencia, ya no parecen contar para Lucas, se agrava la situación.
Es mi culpa por ilusionarme. Por fijarme en exceso en Alcaraz o Pozo, que me transportan a aquellos años donde en el Mediterráneo se jugaba al fútbol. Aquellos días donde veíamos cabalgar a Mané en asociación con Crusat o a Gorka Larrea entrar desde el banquillo para hacer crecer la competitividad. Debo romper con eso, porque sufro. Cuando Rubén muestra esa fe solo puedo desearle que el próximo curso esté donde se merece; en Primera. Y qué decir de Pozo; qué estilo, qué clase. Pobre. Dar lecciones de fútbol, de desborde y de alegría con un balón para que los tuyos echen por tierra todo tu esfuerzo en situaciones ridículas.
Es mi culpa por no acostumbrarme. Que esto es así. Por no abrir los ojos y entender que un equipo como el que Lucas tuvo que alinear el domingo no puede, por mucho que nos empeñemos, doblegar al Sporting ni a casi ningún otro equipo de la categoría. Que si no es antes, será después, pero la harán. Sulayman ya lleva dos, y eso son puntos de los que te puedes acordar cuando el tropezón es casi irremediable. No jugó en el Valladolid ni un minuto en la primera vuelta pero ahora es imprescindible en la UDA, ¿soy el único al que esto le huele mal?
En fin, que antes este club fichaba y daba pasos en función de sus necesidades. Ahora, solo espera alguna sobra que, aunque provoque la enorme humillación de venir con cláusula de partidos mínimos y el increíble historial de cero goles en fútbol profesional o cero minutos en la primera vuelta de campeonato, le sirva para tapar alguna boca. Qué pena. A pesar de todo, sigo creyendo en la permanencia. Si es que no aprendo.





