
El Sevilla Atlético es un equipo al que le sobra el resto de competición; es evidente. Por ello hay quien piensa que la victoria allí no tiene mérito. Cada uno es libre de opinar como quiera, obviamente, pero yo creo que el Almería tenía el pasado domingo un encuentro incómodo, de los que quieres terminar cuanto antes y ponerte a trabajar en lo que está por venir. Mucho que perder y poco que ganar, como se suele decir. Aunque en este caso, ponerte con un colchón de cuatro puntos sobre el descenso, creo que el balance es muy positivo.
No era tan fácil como inicialmente se preveía. En el filial sevillista militan futbolistas como Alejandro Pozo, Marc Gual o Matos, entre otros, que serían titulares en cualquier otro equipo de la categoría. Por ello, lo que tenía la UDA enfrente es un equipo herido de muerte al que, si se le da algo de vida, puede asestarte un golpe letal. Y los de Lucas lo maniataron a la perfección desde el inicio. Para mí, fue uno de sus mejores partidos de la temporada. No me parece justo quitarle mérito.
Sería interesante recordar que el Sevilla Atlético, a pesar de su nefasta temporada, solo ha perdido por más de un gol de diferencia en cinco ocasiones esta campaña, de las que el Almería ha sido culpable en dos de ellas, ambas por idéntico resultado. Por ello, hay que aplaudir que un equipo como el almeriense, con tantas carencias a domicilio, sea capaz de imponerse con una solvencia que han sido capaces de mostrar ante los de Tevenet nada más que Sporting, Rayo y Numancia, todos ellos luchando por estar arriba.
Por otra parte, se supera uno de esos escollos en el camino y se llega con aire para afrontar, de forma ilusionante, un encuentro ante la Cultural que podría suponer el sumar 36 puntos en la jornada 28 de liga, con todavía 42 por disputarse. Mucho camino por delante y un objetivo, la permanencia, que se pone a tiro con esa teórica cifra de los 49 puntos.
Yo valoro la victoria, de la que extraigo una noticia esperanzadora; el gol de Juan Muñoz. Lo he dicho en muchas ocasiones y lo mantengo, para mí, el mejor delantero de la plantilla. Le falta la paciencia del que se sabe goleador. Le falta sacudirse la ansiedad. Lucas lo apartó a la sombra en el momento oportuno para que reiniciase su trabajo. Para que se ganase el lugar en el campo. La llegada de Soleri le ha reactivado la competitividad. Lo de Rubén Alcaraz, de otro nivel. Hay vida.





