
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
El Almería encarnó ayer ante el Mallorca, la más fiel plasmación de aquello tan futbolístico de “jugamos como nunca… y perdimos como siempre”; en este caso, en versión empate.
El Almería jugó ayer, probablemente, su partido más completo de lo que se lleva de temporada: un partido de dominio, con una excepcional presión cuando no tenía el balón, con llegada, ocasiones, modelo, un juego por las dos bandas hasta ahora no visto nunca y méritos para haber ganado holgadamente.
Viendo el partido de ayer, da risa recordar a quienes dijeron hace una semana que el Almería hizo una buena primera parte en Elche. Al lado de aquello, él choque de ayer más parecía protagonizado por los Globetrotters del fútbol.
El más completo, pero no completo. Al Almería le fallaron ayer dos cosas: una, el gol; la de casi siempre. La otra, acertar con los cambios.
De lo primero poco se puede decir. El Almería se ha convertido en un experto en acumular futbolistas que no son capaces de meter la albóndiga en la olla. Ayer Míchel Macedo tuvo una clara, Juan Ramírez otra en la que parecía más difícil echarla fuera que dentro; y Quique González, el pichichi, dispuso de otras dos. Además, Chuli estrelló una contra el larguero y al final el Almería terminó empatando con la menos clara de todas, ejecutada más con el alma que con la bota, por José Ángel Jurado.
De lo segundo, lo de los cambios, obviamente no siempre se puede acertar. Gorosito se jugó el todo por el todo y nadie podrá decir que no fue valiente ayer. Sacó del campo a Fran Vélez, que jugó un muy buen partido y estaba dando equilibrio al sistema, y llegó el gol por alto del Mallorca, en la única ocasión de los baleares y justo cuando el equipo pasó de cinco a cuatro defensas; y puso en el campo a sus dos puntas naturales, Uche y Chuli, que no dieron resultado. Es más, el equipo centró más al área por alto cuando no estaban ninguno de los dos, perdiéndose todos esos centros, que cuando saltaron al terreno de juego.
Una auténtica pena que el Almería no sumara ayer los tres puntos, no sólo porque hubiera salido de la zona de descenso, sino porque además hubiera visto refrendado su modelo de juego y su llegada con resultados.
Ahora hace falta que no lleguen las dudas, porque jugando como ayer, a poco que a alguien le dé por empujar el cuero a la portería, los resultados tienen que llegar.




